
No es novedad que la historia se escribe con letras caprichosas, no porque si, sino por la intervención de las plumas adictas a las diversas corrientes ideológicas, hay hechos que según las particulares formas de interpretar suenan con melodías dispares, la mía no es la excepción, no busco agredir sino que ubiquemos con mayor precisión el lugar de cada uno en la historia.

El reciente deceso del ex presidente Alfonsín y las crónicas correspondientes son la referencia más inmediata, se han destacado cualidades y virtudes personales anteriores, durante y pos a su gestión presidencial, llamativamente de medios que mientras Alfonsín era uno más entre los mortales no las expresaban, será por esta costumbre de cuando uno está muerto pasa a ser bueno sin importar sus acciones.
¿Alguien es honesto solamente porque no recibió denuncias de corrupción o porque su accionar como gobernante tampoco permitió que esta impere? A los memoriosos selectivos recuerdo algunos hechos que no debieran pasar desapercibidos ni perderse de la memoria colectiva, porque existieron y cada lector le otorgará el valor que su digno entender le dicte, podríamos comenzar por la concepción del estado y como este era tratado, la famosa patria contratista, contratos desventajosos, donde siempre se pagaba más ejemplo de ello es lo que sucedía en 1988 Siderca, subsidiaria de Techint, le cobraba a YPF US$ 51,06 por metro de caño estándar que vendía en el exterior por sólo 22,47. Y la “competencia” de Siderca como proveedora de YPF, en teoría la fuente de pujas de precios, era Propulsora Siderúrgica… otra subsidiaria de Techint.”
Informes de principios de 1989 indican que por entonces las sobrefacturaciones de los grandes proveedores del Estado sumaban US$ 2500 millones por año. Para aproximarnos al “subsidio” total habría que sumar otros 2200 millones en exenciones impositivas especiales. Esto equivalía al 6% de la economía argentina del momento, sin incluir las estatizaciones de deudas privadas.”
La emergencia fue mucho más la consecuencia de la acumulación de multimillonarias dádivas hacia las empresas privadas, que de la demagogia frente a la gente común, mucho más barata y humanamente menos censurable.
Hacia fines de 1988 un largo capítulo de historia había concluido. El Estado ya ni siquiera podía prestar servicios esenciales, porque no era posible extraer más recursos de la masa salarial para seguir afrontando las continuas transferencias a los grupos económicos, las empresas extranjeras y la banca acreedora, a través de subsidios a la producción industrial y el sistema financiero, mediante (entre otros mecanismos) los programas de capitalización, las licuaciones y estatizaciones de pasivos privados, las contrataciones dispendiosas y los sobreprecios de los proveedores.
En esa Argentina del retorno democrático se pagaba extra para conseguir un teléfono. Las pizarras del dólar eran el símbolo de la especulación. Se apelaba al tráfico de influencias para los negocios con el Estado.
No menos cierto son los acuerdos que firmó el INVAP para venderle uranio a Irán y el acuerdo secreto con Egipto para trabajar con misiles.

¿Desconocía esta realidad nuestro presidente? ¿Pudo llegar a esos niveles su desentendimiento de lo que se hacía bajo su administración? De ser así, este argumento no deberia ser de su exclusivo patrimonio.
Abogó con la recordada Ley Mucci despedazar a la central obrera con la argumentación de la democratización y libre elección, cuando cada gremio elegía sus representantes libremente, pero eso ocultaba su intento de desmovilizar a los trabajadores, atomizándolos y restándoles poder de reclamar sus derechos.
El manejo absoluto de los medios de comunicación no estatales sino gubernamentales donde en nuestra democracia existían artistas vedados de actuar, es un punto de difícil congenio para alguien que es llamado por algunos Padre de la Democracia.
La reconquista de la democracia fue el mérito de miles de argentinos que ofrendaron sus vidas y que dieron testimonio con la cárcel, sufriendo torturas y vejámenes inimaginables, los episodios de Semana Santa con la triste y célebre frase “Felices Pascuas…la casa está en orden” encontró a la par de Alfonsín en un hecho inédito en nuestra historia reciente a la oposición de entonces , el peronismo con sus dirigentes más representativos defendiéndola (Antonio Cafiero, Ítalo Luder, Vicente Saadi) cuando en la interrupción democrática anterior, los que golpearon la puerta de los cuarteles fueron los que le pusieron más de mil intendentes a la dictadura.
Las intentonas militares tuvieron fin después de la administración Alfonsín, cuando con decisión ni especulación alguna se la aplacó utilizando las fuerzas leales y ahí si podemos afirmar se consolidó la democracia.-
Debe ser recordado con respeto y en su justa medida ni exagerar virtudes ni defectos, pues la necesidad de construir paradigmas debe realizarse sobre tierra firme sin caer en omisiones deliberadas que falseen nuestra memoria, el legado de Alfonsín debe ser transmitido con honestidad, al César lo que es del César.-

Fuentes consultadas:
LAS PRIVATIZACIONES EN LA ARGENTINA. GENESIS, DESARROLLO Y
PRINCIPALES IMPACTOS ESTRUCTURALES *Daniel Azpiazu** y Eduardo Basualdo
LAS PRIVATIZACIONES EN LA ARGENTINA. GENESIS, DESARROLLO Y
PRINCIPALES IMPACTOS ESTRUCTURALES *Daniel Azpiazu** y Eduardo Basualdo
